
Para flauta, clarinete I, clarinete II, trompa y saxofón barítono

Enero de 2023

10 min. aprox.

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Grabación
15/04/2023
Detalles
Interpretes:
- Flauta: Fini Serna
- Clarinete I: Cristóbal García
- Clarinete II: María Reyes Buitrago
- Trompa: Estanislao Gómez
- Saxofón Barítono: Alberto Ortiz
Imagen por Juan Antonio Martínez Sandoval. Grabación realizada el 15 de abril de 2023 en el conservatorio “Maestro Gómez Villa” de Cieza.
Audición de composición de la ESMUC
30/03/2023
Detalles
Intérpretes:
- Virginia Tato Moreno (Flauta)
- Antonio Cruzado García (Clarinete I)
- Uxía Sierra Rouco (Clarinete II)
- Sandra Ramón García (Trompa)
- Joan German Olivé (Saxofón barítono)
Interpretada en la audición del aula de composición de la Escola Superior de Música de Catalunya del día 30 de marzo de 2023.
Notas al programa
Nota de programa:
En los siglos XVI y XVII se llamaba fantasía a piezas instrumentales donde se desarrollaba un estilo imitativo y contrapuntístico libre que contrastaba con la rigidez estructural de la fuga. Más tarde, en el fulgor del romanticismo, la fantasía se convertía en una expansión formal sin las restricciones de la forma sonata. Con todo, fantasía es sinónimo de libertad; libertad en cuanto a formas y a estilos. En esta pieza tienen cabida tanto las armonías más complejas como las más sencillas; tanto melodías líricas y claras, como abigarradas y difusas; tanto colores brillantes y luminosos, como oscuros e inciertos; tanto paz, tranquilidad o vitalidad, como ira, ansiedad o decaimiento. El empleo de las transiciones tiene una importancia crucial en la obra, ya que estas permiten que todo fluya en una retahíla de ideas musicales entrelazas y cambiantes donde casi nada reaparece de la misma forma y donde el carácter va fluctuando constantemente aún en los mismos temas cuando se reexponen. ¿O es que las personas tenemos los mismos sentimientos ante un mismo acontecimiento que se repite espaciado en el tiempo? Al igual que nosotros, la obra se va madurando y construyendo a sí misma con su propia experiencia; no puede eludir el peso de su pasado. Así, justo cuando más hacía falta, en el momento que el discurso musical se torna iracundo y violento, aparece poco a poco el luminoso final como una salvación del espíritu que convierte la ira en paz. Este es una oda a la vida sin preocupaciones, sin prejuicios, sin ansiedades; a vivir el ahora y olvidarse del pasado y más aún del futuro.
La obra presenta cuatro secciones. La primera contiene una introducción que da pistas motívicas de los dos temas que la suceden. El primero se caracteriza por una fluida cascada de anacrusas que será constante en la obra de diversas formas, mientras que el segundo contrasta por su carácter lánguido y su delicada orquestación. La segunda sección está acotada por un tercer tema lírico y pausado que la inicia y la finaliza, pero cuyo carácter se transforma. En medio de este hay un desarrollo del material presentado a un tempo rápido que antepondrá la rítmica de la coda. La tercera sección es una breve recapitulación de la primera que poco a poco va degenerándose y da paso a un intrincado contrapunto que asciende al clímax de la obra. Tras su disolución tiene lugar la coda y última sección, que bajo un ritmo atrapador y una armonía sencilla y cálida, recapitula algunos motivos principales de la obra.
Pedro Ortiz
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